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La postura de CARE Internacional sobre la Cumbre Global para Terminar con la Violencia Sexual en Situaciones de Conflicto, Junio 2014

CARE Internacional saluda la realización  de la  “Cumbre Global para Terminar con la Violencia Sexual” en Junio 2014”. Considerando que hasta la fecha la respuesta del ámbito de justicia en torno a la situación que viven las personas sobrevivientes de violencia, ha sido inadecuada y falta de oportunidad, nos parece muy importante el poner a la discusión los mecanismos para combatir la impunidad y el lanzamiento de un nuevo protocolo para documentar y denunciar la violencia sexual.

Sin embargo, al considerar los objetivos de la  Cumbre, centrados en  terminar con la violencia sexual en contextos de conflicto y post conflicto  CARE Internacional cree que se debería adoptar un enfoque más contundente. Es decir, un enfoque que también aborda la profunda inequidad de género en contextos de paz y de  guerra, y que responda más adecuadamente a las necesidades de las y los  sobrevivientes. Los resultados y compromisos que se adopten en la Cumbre en Londres, deberían demostrar de qué manera se van a provocar cambios tangibles en la vida de las personas sobrevivientes y afectadas por el conflicto.

CARE Internacional convoca a los estados, agencias multilaterales y ONGs a:

  • Llevar a escala programas innovadores para comprometer a los hombres y niños por la equidad de género y la prevención de Violencia basada en Género (VBG) en países afectados por el conflicto. Hombres y niños son tanto agresores como sobrevivientes del conflicto, y están relacionados con la la violencia sexual. Por tantotambién pueden ser aliados y líderes para prevenirla. Son muy buenos ejemplos de que este reto es posible, las iniciativas que se desarrollan en Bosnia, Croacia y Serbia, que están trabajando por la integración del enfoque de género y la erradicación de la violencia en el currículo educativo nacional.
  • Traducir los doce compromisos globales en la “Llamada a Acción sobre Violencia contra las Mujeres y Niñas en Emergencias” en las políticas y financiamiento de donantes bilaterales. Actualmentelos Servicios de Atención Primaria para sobrevivientes de violencia basada en género, son totalmente inadecuados, así como los sistemas de registro y de rendición de cuentas En la RDC, por ejemplo, las estadísticas de la ONU indican que más de 50% de proyectos son “ciegos” en términos de sensibilidad de género. Pasos claves deberían incluir un aumento en financiamiento para programas de salud sexual y reproductiva en emergencias, y estandarización en el uso de indicadores de género para que las agencias rinden cuentas por sus acciones.
  • Definir Planes Nacionales de Acción para la Prevención de la Violencia Basada en Género (VBG) que sean claros y con tiempos definidos para promover la rendición de cuentas y el seguimiento de compromisos de la cumbre. Estos deberían incluir la participación de la sociedad civil y comunidades afectadas por el conflicto a niveles local y nacional. Objetivos e indicadores de género también deberían estar incluidos en el marco de la agenda post-2015.
  1. Llevar a escala programas innovadores para comprometer a los hombres y niños por la equidad de género y la prevención de Violencia basada en Género (VBG) en países afectados por el conflicto. Hombres y niños son tanto agresores como sobrevivientes del conflicto, y están relacionados con la la violencia sexual. Por tantotambién pueden ser aliados y líderes para prevenirla. Son muy buenos ejemplos de que este reto es posible, las iniciativas que se desarrollan en Bosnia, Croacia y Serbia, que están trabajando por la integración del enfoque de género y la erradicación de la violencia en el currículo educativo nacional.Estadísticas globales indican que la mayoría de los casos de violencia sexual vinculados al conflicto está perpetrado por hombres contra mujeres. Por ello es necesario incorporar a hombres y niños por la erradicación de la violencia de género, teniendo en cuenta que se corre el riesgo de que las normas patriarcales que también están implicadas en los proyectos pueden reforzar el control de los hombres en la toma de decisiones. Sin embargo, sin comprometer a los hombres y niños (EMB), las estrategias para abordar la violencia basada en género no serán contundentes. Todos los esfuerzos para prevenir la violencia en situaciones de conflicto, y también responder a sus consecuencias, necesitan comprometer a los hombres y niños como sujetos de derechos, actores directos, , socios y aliados. Además, para abordar los distintos factores que conducen a la violencia basada en género, las estrategias para comprometer a hombres y niños en la erradicación de la violencia de género(EMB) deberían trabajar en múltiples niveles (institucional/político, comunidad y familia/individual).En la cumbre en Junio 2014, CARE dirigirá dos eventos para perfilar buenas prácticas sobre Como Involucramos a Hombres y Niños por la Igualdad de Género- EMB y la prevención de la Violencia Basada en Género- VBG,desde el Reino Unido, Ruanda y las Balcanes. CARE compartirá valiosas experiencias y ejemplos de cómo los Estados pueden identificar opciones para llevar a escala este involucramiento de hombres y niños por la igualdad de género:
    • Implementar programas que ayudan a los hombres y niños – ambos ex-combatientes y ciudadanos – a construir identidades saludables y no violentas, durante y después del conflicto. En particular, invertir en campañas usando activismo comunitario y los medios para promover identidades masculinas no violentas, incluyéndose como cuidadores y papás, en redes sociales basadas en la no violencia. Por ejemplo, CARE trabajaba con los Ministerios de Educación de Bosnia Herzegovina, Serbia, Croacia y Kosovo para pilotear y llevar a escala programas sobre género y la mitigación de violencia para niños adolescentes y hombres jóvenes, en sus currículos nacionales.
    • Comprometer a los hombres para promover el empoderamiento de las mujeres y su protección. La experiencia de CARE demuestra que el empoderamiento económico de mujeres, como a través de asociaciones de crédito, pueden contribuir a la prevención de VBG y esfuerzos más amplios de protección. Por el aumento de sus activos y el estatus de mujeres en su comunidad, ganan confianza y crean espacios seguros, crean redes con otras mujeres sobre los asuntos que afectan sus vidas, incluyendo VBG. Sin embargo, si esos proyectos no logren abordar las percepciones de sus esposos, novios o líderes de la comunidad, arriesgan un revanchismo y/o pierdan oportunidades de asegurar que los hombres sean aliados y líderes impulsores de estos esfuerzos. En Burundi, el apoyo de CARE a la red ‘Abatangamuco’ resultó en la emergencia de un movimiento social independiente de hombres líderes que desarrollaron una campaña para transformar relaciones de género a nivel local y nacional. La creación de redes entre hombres es lo que ha facilitado este éxito. Los mismos hombres vieron que sería ellos también beneficiados respecto a su salud, seguridad, vida familiar, estatus social y situación económica. La inversión en diálogo entre hombres y mujeres respeto a roles de género, por ejemplo de compartir más equitativamente las tareas del hogar, y relaciones entre redes EMB y grupos de mujeres, también son importantes. El apoyo a la red ‘Abatangamuco’ fue una inversión de largo plazo, emergió y fue vinculada con otros programas de CARE apoyando el empoderamiento de mujeres y la recuperación basada en la comunidad. Iniciativas únicas sin esos vínculos no son eficaces.
    • Proporcionar apoyo psico-social y de trauma y hombres y niños que son sobrevivientes y testigos de violencia basada en género y abordar violencia doméstica. Aunque la gran mayoría son perpetradores, también son sobrevivientes. Por ejemplo, en Colombia, hasta 10 por ciento de los incidentes reportados por fuentes gubernamentales en 2011 y 2012 relacionados a la violencia sexual, es contra hombres y niños, según el informe UNSCR 1820 de este año. Sin embargo, muchas veces los programas de VBG no están diseñados en una manera que facilita a los hombres sobrevivientes acceder a los servicios que necesitan Este es una brecha en la revisión actual de las directrices de IASC para intervenciones de VBG en situaciones de emergencias que se debería abordar. Además de acceso a servicios, inversión en movilización comunitaria es también necesaria para sobrellevar el estigma vivido por hombres sobrevivientes, y apoyar con mecanismos positivos para hacer frente a situaciones como el tratamiento de alcohol y abuso de drogas cuando sea necesario. Más aún, , investigaciones realizadas sobre masculinidades en contextos de conflicto y postconflicto demuestran vínculos importantes entre experiencias de testigos de VBG en su infancia y más tarde experiencia de perpetración como adultos. Asimismo, niños que son testigos de la violencia de sus papás, como cuidadores tienen una mayor probabilidad de replicar este comportamiento. Por esta razón, programas que abordan la VBG en la casa son necesarios en sí mismo, pero también son puntos de entrada para abordar ciclos inter-generacionales de violencia, que se profundizan a través de la experiencia de la guerra.
  2. Traducir los doce compromisos globales en la “Llamada a Acción sobre Violencia contra las Mujeres y Niñas en Emergencias” en las políticas y financiamiento de donantes bilaterales. Actualmentelos Servicios de Atención Primaria para sobrevivientes de violencia basada en género, son totalmente inadecuados, así como los sistemas de registro y de rendición de cuentas En la RDC, por ejemplo, las estadísticas de la ONU indican que más de 50% de proyectos son “ciegos” en términos de sensibilidad de género. Pasos claves deberían incluir un aumento en financiamiento para programas de salud sexual y reproductiva en emergencias, y estandarización en el uso de indicadores de género para que las agencias rinden cuentas por sus acciones.En el evento de alto nivel (HLE) “Asegurar que esté Segura” en 2013, los donantes firmaron doce compromisos globales para abordar mejor la violencia contra las mujeres y niñas en emergencias. Sin embargo, en el evento de alto nivel, solamente unas cuantas agencias y ONG no donantes, presentaron planes detallados de implementación. . Esta cumbre de junio se realiza a seis meses después del evento de alto nivel y a la mitad del camino del evento de revisión en la Asamblea General de la ONU en septiembre. Por esta razón, CARE urge a los donantes en la cumbre en junio a acordar planes con cronogramas concretos para traducir los compromisos del evento de alto nivel en políticas bilaterales, financiamiento y programas. Además, los donantes que no estuvieron en el evento de alto nivel deberían aprobar los compromisos del evento y desarrollar planes de acción para traducirlos en acciones concretas.Un enfoque coordinado entre donantes para implementar estos compromisos será importante. Esto puede ser informado por la experiencia de donantes con la traducción de la iniciativa de Good Humanitarian Donorship (GHD) sobre la eficacia de ayuda humanitaria en GHD planes de implementación, y también en la experiencia con revisión entre pares en el Comité de Asistencia de Donantes de la OECD. Algunos donantes ya han desarrollado enfoques innovadores para la igualdad de género y prevención de violencia basada en género y respuesta en sus políticas bilaterales, su financiamiento y directrices operativas. Mejores prácticas deberían ser compartidas y estandarizadas.CARE propone tres prioridades en la implementación de esta agenda:
    • Primero, es de vital importancia apara el objetivo de enfrentar la unidad de la cumbre el compromiso de ´respetar la primacía de seguridad y dignidad de todas las mujeres y niñas afectadas por la violencia, respetar sus derechos y elecciones, protegiendo la confidencialidad y asegurando el consentimiento informado.´ Estudios muestran que los esfuerzos mal diseñados para documentar y procesar crímenes de violencia sexual han expuesto los/as sobrevivientes y sus comunidades al riesgo de revanchismos, estigma u otros efectos negativos. El esfuerzo de implementar UNSCR 1820 y las demás resoluciones posteriores, y también las declaraciones de la G8 y UNGA, deberían ser equilibrados con pasos cuidadosos para comprender los riesgos involucrados y asegurar que las agencias responsables están capacitadas para respetar los principios centrales sobre la seguridad de los sobrevivientes, sus comunidades y las organizaciones que los apoya. Esta debería ser una prioridad para llevar a escala los Acuerdos de Monitoreo, Análisis y Reportaje (MARA) en el mandato de UNSCR 1960, asesores/as de Protección de ONU Mujeres y políticas del nuevo Protocolo Internacional sobre Documentación y Procesamiento (PSEA), y también mecanismos de rendición de cuentas a beneficiarios y de quejas, deberían ser una prioridad, incluidos para operaciones de paz y agencias de ayuda.
    • Segundo, creemos que un impulso adicional es necesario para promover la ´implementación del Paquete Mínimo Inicial de Servicios para salud reproductiva en situaciones de crisis (MISP), un estándar internacional que identifica un conjunto de actividades de salvamento para implementar al comienzo de una crisis humanitaria.Un componente central de la MISP es la prevención y gestión de las consecuencias de la violencia sexual por la colocación de medidas para proteger poblaciones afectadas por la violencia sexual, asegurando que servicios clínicos están disponibles para sobrevivientes de violaciones y asegurando que la comunidad esté consciente de cuáles servicios clínicos están disponibles. Entre 2009 y 2014, las llamadas de la ONU a donantes para programas de la salud reproductiva en emergencias solo llegaron a 45% de financiamiento, y el sub-componente de VBG sólo llegó a 37% de financiamiento. Hacia adelante, las opciones de invertir en las capacidades de personal y capacitación sobre MISP y también el pre-posicionamiento de activos para la provisión de MISP.
    • Tercero, proponemos que los donantes hagan seguimiento para ´fortalecer la rendición de cuentas a niveles globales, nacionales y operaciones para abordar VAWG en la respuesta humanitaria y promover la igualdad de género.’ Una herramienta clave para la rendición de cuentas sería de asegurar la alineación por la ONU, ONGs y donantes sobre la implementación de las directrices de la IASC sobre las intervenciones de VBG en contextos de crisis humanitaria y específicamente la estrategia propuesta y mecanismo para monitorear la rendición de cuentas. Otra herramienta es el uso de indicadores de género. El indicador (marker) de la IASC proporcional es una categorización útil si los proyectos son ciegos en cuanto a género, o si son sensibles a género (que en sí mismo es una contribución importante a la prevención de violencia) o un enfoque específico en asuntos de género, incluida la VBG. Sin embargo, el indicador actual, y otras herramientas desarrolladas por otros, es limitado a la etapa de escribir la propuesta, y están implementado voluntariamente y por ello con poca consistencia. Actualmente, CARE está piloteando el indicador de género en sus programas humanitarias en la crisis regional de Siria y también en el Oeste de África en el diseño, implementación, monitoreo y evaluación. Varios donantes también implementan distintos enfoques para asegurar la implementación indicadores de género en su financiamiento humanitario. La cumbre debería compartir aprendizaje, estandarizar enfoques y así asegurar la rendición de cuentas de las agencias.
  3. Definir Planes Nacionales de Acción para la Prevención de la Violencia Basada en Género (VBG) que sean claros y con tiempos definidos para promover la rendición de cuentas y el seguimiento de compromisos de la cumbre. Estos deberían incluir la participación de la sociedad civil y comunidades afectadas por el conflicto a niveles local y nacional. Objetivos e indicadores de género también deberían estar incluidos en el marco de la agenda post-2015.A pesar de un aumento de atención política a este tema, al progreso que se ha realizado en torno a la prevención y atención a la Violencia Basada en Género VBG en contextos de conflicto, todavía los esfuerzos realizados siguen siendo insuficientes y sin una planificación. Por esta razón, los estados deberían revisar sus políticas nacionales, instituciones y programas que abordan la VBG para identificar áreas prioritarias para el progreso y los vacíos en la implementación. Estas revisiones deberían incluir procesos de consulta de varios actores,, incluyendo la sociedad civil, con atención particular a llevar hacia la mesa las prioridades y perspectivas de sobrevivientes de VBG y sus comunidades. Donde todavía no existan, planes nacionales sobre la violencia basada en género, deberían ser establecidas con compromisos, con un cronograma claro, identificar líderes responsables para su implementación y financiamiento suficiente para proporcionar un marco claro para llevar a escala buenas prácticas y abordar vacíos en su implementación. Adicionalmente, los estados deberían incorporar la integración de metas e indicadores sobre VBG dentro del marco post-2015, privilegiando la movilización de recursos humanos y financieros y alinear esfuerzos a nivel global.Comunidades afectadas por el conflicto y organizaciones de la sociedad civil deberían estar activamente involucradas tanto en la revisión de esfuerzos actuales, el establecimiento de planes de acción nacionales y en esfuerzos para mejorar el monitoreo e impulsar la rendición de cuentas. Se debería apoyar la introducción de herramientas de rendición de cuentas como el uso de tarjetas comunitarias (community score cards) e informes alternativos de monitoreo a nivel nacional. Por ejemplo, en la región de los grandes lagos, socios de CARE de la sociedad civil han vinculado a la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos (ICGLR) y sus estados miembros sobre la negociación y monitoreo del Protocolo para Violencia Sexual de la ICGLR y también a programas nacionales de Tolerancia Cero. Los estados deberían venir a la cumbre informados y consultando a los socios de la sociedad civil involucrada en esos procesos y dispuesta a identificar pasos para fortalecerlos sobre un periodo determinado (ej. Planes de acción de 2 años con una revisión anual involucrando al parlamento, y consultando a la sociedad civil). Donantes, agencias multilaterales y ONGs deberían revisar sus programas de ayuda humanitaria, de desarrollo, de construcción de paz, de buena gobernanza y reforma del sector de seguridad en estos estados, y dialogar que asegurar que estos asuntos sean una prioridad.

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