CRISIS MIGRATORIA | Causas y consecuencias de la movilidad humana en las Américas. 

CARE Ecuador | 08 de junio de 2022

Previo a la 9na Cumbre de las Américas, CARE USA, el Instituto Pulte para el Desarrollo Global de la Universidad de Notre Dame y la Alianza de Investigación de América Central convocaron a expertos de la sociedad civil en América Latina y el Caribe para discutir la intersección de la crisis humanitaria, la migración y el desplazamiento en las Américas, y cómo los formuladores de políticas pueden apoyar a construir un futuro más equitativo para todos.

Perspectiva general:

El evento del 25 de mayo se centró en un aspecto crítico de la vida en las Américas: el estado de la migración y el desplazamiento y su impacto en el bienestar de las comunidades en todo el hemisferio occidental. EE. UU., como país organizador de la Cumbre de las Américas, optó por no incluir la migración y el desplazamiento como parte de los pilares temáticos centrales de la Cumbre o de los grupos de trabajo formales de la sociedad civil, eludiendo los aportes y consultas de las organizaciones de la sociedad civil en torno a estos temas. Mientras los líderes regionales se reúnen en la Cumbre, las discusiones y recomendaciones que se presentan a continuación tienen como objetivo destacar las causas y los impactos de la movilidad humana y catalizar recursos y soluciones de políticas basadas en derechos para responder a las necesidades humanitarias y apoyar soluciones duraderas frente al desplazamiento.

Panelistas:

Key Note: John Feeley, Ex-embajador de EE.UU. en Panamá | Moderador: Daniel Almeida, Asesor de Defensoría e Incidencia Senior, CARE | Orador de cierre: Tom Hare, Investigador Senior, Instituto Pulte y Co-Director, CARA.

Panel 1: Migración, Desplazamiento y Crisis HumanitariasGuerda Previlion, Presidente y Director Ejecutivo, IDEJEN, Haití Mercedes Pérez, Directora de Programas de Migración, CASM, Honduras Adriana Pérez Rodríguez, Director, Observatorio de Asuntos de Género de Norte de Santander, Colombia.

Panel 2: Políticas de Movilidad: Impactos y BrechasLevelt Michaud, Director Nacional, Servicio Jesuita a Migrantes, Haití Natalia Ortiz Barrientos, Presidenta del Consejo de Administración, INCEDES, Guatemala Verónica Supliguicha Cárdenas, Coordinadora General de Proyectos, Fundación Alas de Colibrí, Ecuador

Los siguientes temas y recomendaciones reflejan las diversas contribuciones de los panelistas, CARE, el Instituto Pulte y la Alianza Centroamericana de Investigación. La inclusión puede no conferir el respaldo explícito de todas las organizaciones representadas.

Temas Clave:

Las personas se movilizan por razones diversas, pero fundamentales. Incluso dentro de un contexto nacional, hay muchos factores que causan movilidad, como conflictos armados, agitación política, colapso socioeconómico y/o violencia de género. Ni las soluciones simplistas, ni la retórica instigadora y tampoco las políticas que buscan disuadir las prácticas de movilidad humana anularán la realidad de que las personas se desplazan cuando no se satisfacen sus necesidades humanitarias básicas de protección, vivienda, medios de vida o alimentos.

La movilidad humana no es un problema, es un derecho. El derecho a migrar y buscar asilo en un tercer país está protegido por el Derecho Internacional y reforzado por mecanismos regionales y nacionales. En lugar de implementar políticas para impedir la libertad de movimiento, los enfoques de políticas deberían promover el “arraigo” (el fomento de comunidades en las que la gente quiera vivir) a través de inversiones en áreas clave de la sociedad como el desarrollo económico inclusivo, la adaptación climática, la gobernanza y la igualdad de género. Para lograr esto es fundamental la cooperación política regional e internacional, especialmente porque los estados se ven empujados cada vez más a ejercer roles superpuestos: de país de acogida, de destino y de tránsito para las personas que se desplazan desde las Américas y más allá.

Las estrategias integrales deben abordar las necesidades humanitarias de manera holística. Abordar las causas fundamentales de la movilidad es fundamental para crear un cambio a largo plazo, sin embargo, para los millones de personas en las Américas que ya necesitan asistencia-que-salva-vidas, no hay tiempo para esperar soluciones que demoren en llegar. Para satisfacer las necesidades humanitarias urgentes, se deben ampliar los enfoques a corto y mediano plazo y facilitar soluciones duraderas. Esto incluye la regularización de las vías de asilo, el acceso a la protección social en los países de acogida y los servicios para las personas en movimiento. Al mismo tiempo, el incremento de las presiones sobre los sistemas de protección social está afectando a las comunidades de los países de acogida y a quienes permanecen en los países de origen; el acceso a derechos y servicios debe ser universal y dar cuenta de sus necesidades.

La sociedad civil es un socio vital, pero no puede trabajar sola. En toda la región, la sociedad civil está muy desarrollada y, a menudo, desempeña el papel del Estado en el apoyo a los migrantes, las personas desplazadas, los repatriados y las poblaciones de acogida vulnerables. En algunos casos, como en Haití, simplemente no existe un marco estatal para abordar cuestiones clave como la reintegración de los deportados, dejando que las ONG y las comunidades religiosas llenen los vacíos como puedan, con recursos limitados. En otros lugares, como en Guatemala, pueden existir políticas positivas, pero no son financiadas ni implementadas. El progreso real será producto de la colaboración entre la sociedad civil, el gobierno y las poblaciones afectadas.

Los enfoques basados en los derechos y centrados en la solidaridad son fundamentales. Las políticas y la retórica sobre la migración y el desplazamiento deben reforzar la dignidad y la humanidad de todas las personas en movimiento y deben defender lo consagrado en el derecho internacional y nacional. Las estrategias y políticas de gestión de fronteras relacionadas con el derecho de asilo de las personas deben abordarse, ante todo, desde la perspectiva de la seguridad humana. Esto incluye desarrollar la voluntad política para poner fin a las medidas basadas en la disuasión, incluida la imposición de multas elevadas en Honduras que dejan a las personas en movimiento varadas en la frontera y en estado de completa vulnerabilidad. Además, no todos los inmigrantes reciben el mismo trato. Las mujeres, las personas indígenas y afro-descendientes, los miembros de la comunidad LGBTQI+ y otras personas marginadas son particularmente vulnerables al maltrato y la discriminación y requieren intervenciones específicas para garantizar que se satisfagan sus necesidades.

Recomendaciones:

1. Escalar la ayuda humanitaria y la asistencia integral para el desarrollo. En las Américas, las necesidades humanitarias se han triplicado en solo tres años. Las personas y las comunidades necesitan asistencia inmediata y flexible para cubrir sus necesidades básicas, y mecanismos sostenibles para aumentar su resiliencia frente a futuros impactos. Fomentar el arraigo requiere inversiones sostenidas más allá de la esfera económica, incluida la juventud, la adaptación climática, la buena gobernanza y la equidad de género. 2.

2. Liderar con conocimiento local. Los gobiernos donantes deberían proporcionar financiamiento flexible a las organizaciones locales y comunitarias, especialmente aquellas dirigidas por comunidades marginadas o por grupos de mujeres. Esto respalda la rendición de cuentas de las estructuras de poder locales y garantiza que los programas, para brindar asistencia humanitaria y promover el arraigo, se diseñan e implementen de manera óptima, adaptándose a las realidades locales.

3. Poner en práctica, a través de asociaciones, los convenios existentes. Los Estados deben trabajar con la sociedad civil para diseñar mecanismos de rendición de cuentas para implementar las convenios legales nacionales, regionales e internacionales que ya han sido adoptados en las Américas, como la Declaración de Cartagena. Allí donde persistan las brechas, los estados deben explorar enfoques de políticas regionales a través de procesos inclusivos que involucren la participación de todos los estados de América Latina y el Caribe.

4. Defender el derecho de las personas a moverse. EE. UU. y otros estados deben mejorar los procesos de asilo y promulgar prácticas de gestión de fronteras que aseguren que todas las personas en movimiento reciban un trato equitativo y humano, de conformidad con el derecho internacional. Esto debe lograrse a través de enfoques regularizados, basados en la seguridad humana, incluida la provisión de visas temporales o humanitarias.