
Foto: UNTHA – Representantes de organizaciones de trabajadoras remuneradas del hogar durante la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo, Ginebra, junio de 2026.
A casi trece años de que Ecuador ratificara el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las trabajadoras remuneradas del hogar (TRH) enfrentan un nuevo desafío: conseguir que los derechos conquistados se ejerzan en la vida cotidiana, incluso detrás de cada puerta.
Ese recorrido tuvo un nuevo punto de inflexión en Ecuador. El 1 de agosto de 2025, entró en vigencia la Ley Orgánica Reformatoria al Código del Trabajo para Dignificar el Trabajo del Hogar, la primera actualización sustancial del marco laboral aplicable al sector desde 2015. El debate legislativo llevó a la esfera pública, experiencias que durante años permanecieron ocultas dentro de los hogares y evidenció brechas en la contratación, afiliación, fiscalización y la protección frente a la violencia. (Registro Oficial del Ecuador, 2025). Este logro fue resultado de un proceso de incidencia articulado entre CARE Ecuador, la Unión Nacional de Trabajadoras del Hogar y Afines (UNTHA), la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres (CEOSL) y el Centro de Investigación y Defensa del Derecho al Trabajo (CIDDT).
El proceso permitió visibilizar y colocar en la agenda pública un sector históricamente relegado y feminizado. Durante el primer debate, CARE presentó los resultados de un estudio realizado en Ecuador en 2023: el 94% de 222.495 personas dedicadas al trabajo remunerado del hogar, eran mujeres. (Asamblea Nacional del Ecuador, 2024, p. 42). Con esto se demostró que, la cifra permite dimensionar la composición del sector; mas no significa que todas las trabajadoras enfrenten las mismas condiciones o experiencias. Sí permite situar este trabajo como una cuestión de derechos laborales y justicia de género, y no como un asunto privado ajeno a la regulación estatal.
La ley reafirmó la afiliación obligatoria al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y fortaleció los mecanismos para denunciar vulneraciones laborales y de seguridad social. También, permite denuncias anónimas y dispuso que el Ministerio del Trabajo inicie acciones administrativas de oficio, incluidas inspecciones o alertas inmediatas de protección ante situaciones de violencia o discriminación. (Registro Oficial del Ecuador, 2025). Estas medidas buscan ampliar el acceso a la protección para un sector compuesto mayoritariamente por mujeres.
La reforma no parte de cero: recoge una agenda previa de organización, prevención y exigibilidad de derechos construida por las TRH y las instituciones que las acompañan.
El proceso también fortaleció la capacidad de incidencia de las propias trabajadoras y posicionó a la UNTHA como interlocutora ante las instituciones del Estado, en concordancia con los principios de los Convenios 189 y 190 de la OIT sobre trabajo decente y un mundo laboral libre de violencia y acoso.
El desafío comienza ahora: lograr que esos mecanismos sean comprensibles, accesibles y seguros para las TRH, y que la fiscalización pueda entrar en un espacio laboral que históricamente ha sido tratado como exclusivamente privado por ser dentro de una casa.
Convenio 189 en Ecuador

Foto: Trabajadoras remuneradas del hogar participan en una actividad conmemorativa por los diez años del Convenio 189. CONLACTRAHO.
El alcance del convenio 189, no delimita su ratificación. Cuando se reconoció el trabajo remunerado del hogar como un trabajo que está sujeto a derechos y otros beneficios, se volvió un instrumento donde las TRH (Trabajadora Remunerada del Hogar) pueden identificar vulneraciones y exigir condiciones equiparables a las de otros sectores: Contrato formal, seguridad social, jornadas y descansos regulados, seguridad frente a abusos y acceso efectivo a mecanismos de denuncia o queja. (OIT, 2013).
Las TRH ecuatorianas consideran que el reconocimiento no solo transformó, la forma en que veían a su propia labor. También significó un cambio de mentalidad y enfoque. Lenny Quiroz, dirigente de la UNTHA, recuerda que durante años el trabajo realizado dentro de las casas fue considerado como una “ayuda”, “colaboración” o incluso “parte de la familia”. Frente a ello, el convenio abrió el camino a que lo llamen como lo que es: Trabajo. Para Quiroz, también se convirtió en una herramienta de organización e incidencia con que la que las trabajadoras pueden conocer sus derechos, identificar injusticias y sostener demandas colectivas.
Del reconocimiento legal al cumplimiento efectivo de los derechos
En agosto de 2025, Ecuador fortaleció la protección jurídica del trabajo remunerado del hogar con la entrada en vigencia de la Ley Orgánica Reformatoria al Código del Trabajo para Dignificar el Trabajo del Hogar. La norma reafirma la afiliación obligatoria al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), incorpora garantías de cuidado para las hijas e hijos de las personas trabajadoras y fortalece los mecanismos de denuncia y control frente a vulneraciones laborales, incluyendo la posibilidad de denuncias anónimas y la creación de una inspectoría especializada en género y violencia (Registro Oficial del Ecuador, 2025). Sin embargo, el desafío no termina con la aprobación de la ley: está en lograr que estas disposiciones se apliquen efectivamente dentro de los hogares. Publicaciones de CARE Ecuador han advertido que las TRH continúan enfrentando desigualdades asociadas a la precarización laboral, la discriminación, el racismo, el clasismo y las violencias de género, y han señalado como una demanda prioritaria no solo fortalecer la normativa, sino también fiscalizar su implementación (CARE Ecuador, 2023). Así, el avance legal marca un punto de partida indispensable, pero su impacto dependerá de que los derechos escritos se conviertan en derechos efectivamente ejercidos.
De los acuerdos institucionales a las rutas de atención
Desde 2018 funciona en Ecuador la Mesa Interinstitucional de Apoyo a los Derechos de las TRH reúne a entidades públicas, organizaciones, sindicatos y cooperación internacional para mantener sus derechos en la agenda pública y coordinar mecanismos de protección. Un espacio de articulación que promueve la aplicación del Convenio 189 e impulsa la ratificación del Convenio 190. En su rendición de cuentas de 2021, el Consejo Nacional para la Igualdad de Género (CNIG) informó que la Mesa estaba integrada por el Ministerio del Trabajo, el CNIG, ONU Mujeres, CARE Ecuador, la UNTHA, SINUTRHE, CEOSL y la Universidad Andina Simón Bolívar (CNIG, 2021a). En el marco de la articulación, el 29 de julio de ese mismo año, el CNIG realizó, junto con los Consejos de Protección de Derechos, un taller de capacitación y difusión sobre las Rutas de atención para las TRH. La jornada buscó fortalecer los conocimientos de las trabajadoras sobre procedimientos e instituciones a las que pueden acudir ante situaciones de violencia de género, acoso, discriminación o vulneraciones de sus derechos laborales (CNIG, 2021b). De esta manera, las rutas se plantearon como una herramienta que contribuye a convertir los derechos reconocidos en respuestas comprensibles y accesibles.
Contar con rutas claras es indispensable porque una TRH puede enfrentar diversas violencias y no siempre puede pedir ayuda inmediata. El robo de su celular puede dejarla incomunicada de su círculo de cuidado; el miedo a represalias suele ser el impedimento para denunciar; o los riesgos al desplazarse a su lugar de trabajo dificultan su proceder (UNTHA, 2026). Frente a estas barreras, las rutas deben explicar de manera clara y sencilla a quien acudir, cómo reportar un caso sin exponerse y qué tipo de apoyo puede recibir. También debe garantizar la confidencialidad, protección de datos y el acompañamiento legal y psicosocial.
Este trabajo articulado requiere acuerdos institucionales que puedan convertirse en acciones concretas. En esa misma línea Juana Catalina Fernández Muñoz, secretaria técnica del Consejo Nacional para la Igualdad de Género, explica el papel de la Mesa Interinstitucional para oficializar acuerdos y la construcción de una hoja ruta común para la protección de las trabajadoras.
De lo local a lo Global: de la casa a Ginebra

Foto: Participación de representantes de trabajadoras remuneradas
del hogar en la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo. UNTHA.
Entre el 1 y el 12 de junio de 2026, Ginebra acogió la 114.ª Conferencia Internacional del Trabajo, el principal espacio de deliberación de la OIT, que incluyó entre sus debates la igualdad de género en el mundo del trabajo. En este escenario internacional participaron representantes de la UNTHA y de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLACTRAHO), en el marco del proyecto Mujeres, Dignidad y Trabajo – Fase III, implementado por CARE Ecuador con el financiamiento de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD). Su presencia llevó hasta Ginebra las demandas, experiencias y propuestas construidas desde las organizaciones de TRH y fortaleció su incidencia en los debates regionales e internacionales sobre derechos laborales e igualdad.

Foto: Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas, (CSA-TUCA) durante un encuentro de articulación regional. Intagram CSA-TUCA.
De la casa a la conferencia internacional y de vuelta al hogar: la historia del trabajo remunerado del hogar en Ecuador muestra cómo una experiencia que durante décadas permaneció en el ámbito privado puede convertirse en organización sindical, exigencia pública e incidencia internacional, para regresar finalmente a la vida cotidiana convertida en derechos. Porque la existencia de un convenio internacional o de una normativa nacional no garantiza, por sí sola, que una trabajadora reciba un salario justo, tenga tiempos de descanso, acceda a la seguridad social o pueda denunciar una situación de violencia o maltrato.
Después de la OIT, ¿qué sigue?
Desde la gestión pública, el reto exige reactivar el diálogo entre Estado, sindicatos y cooperación para traducir las normas en rutas de atención claras y protección real. Sin embargo, la mirada sindical plantea una pregunta colectiva de fondo: si la precarización, el desamparo y la violencia afectan a miles por igual, ¿por qué cada trabajadora debería negociar sus condiciones de forma individual?
La respuesta está en la organización colectiva. Para Marcela Arellano, Presidenta de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres (CEOSL), la libertad sindical no es únicamente el derecho a formar parte de un sindicato: es la posibilidad de que las trabajadoras se organicen, negocien colectivamente y tengan una voz frente a los empleadores y frente al propio Estado porque cuando un problema se repite en miles de hogares, deja de ser un asunto individual y se convierte en un problema laboral que requiere respuestas colectivas, institucionales y políticas.
A pesar de las normas, en Ecuador persisten la informalidad, los salarios bajos y la falta de fiscalización en los hogares. Para Marcela Arellano, el problema de fondo radica en haber asumido esta labor como una «extensión natural» del rol femenino, donde el afecto y la idea de «ser de la familia» suelen camuflar jornadas excesivas, violencia, acoso y la desvalorización de una relación laboral formal. Al llevarse a cabo puertas adentro, la vulneración de derechos permanece invisibilizada ante la mirada del Estado.
Por eso, Arellano insiste en que tener una norma no es suficiente. El reto es construir las capacidades para hacerla efectiva: fortalecer al Ministerio del Trabajo, recuperar un sistema de inspecciones con perspectiva de género, garantizar contratación y seguridad social, sostener políticas públicas específicas y reconocer que el hogar también es un espacio de trabajo que requiere mecanismos propios de protección.
La conquista, por tanto, no termina cuando una ley se publica. Allí comienza otra etapa: hacer efectivos los derechos de las TRH y reconocer que, cuando existe una relación laboral, el hogar también constituye un espacio de trabajo sujeto a garantías, protección y dignidad. El desafío es que cada trabajadora pueda ejercer esos derechos, reclamarlos y defenderlos sin miedo porque el trabajo remunerado del hogar sostiene la vida.

Foto: Integrantes de la UNTHA en una marcha para reivindicar el valor y la igualdad del trabajo remunerado del hogar. Diario el Universo.
Referencias
Asamblea Nacional del Ecuador. (2024, 8 de noviembre). Informe para primer debate del Proyecto de Ley Orgánica Reformatoria al Código del Trabajo para Dignificar el Trabajo del Hogar. P,42.
CARE Ecuador. (2023). Situación de las trabajadoras remuneradas del hogar: Derechos laborales, racismo, violencia y discriminación. CARE Ecuador.
Consejo Nacional para la Igualdad de Género. (2021a, 10 de febrero). Rendición de cuentas de la Mesa Interinstitucional de Apoyo a las TRH.
Consejo Nacional para la Igualdad de Género. (2021b, 29 de julio). Taller de las Rutas de Atención a las Trabajadoras Remuneradas del Hogar.
Organización Internacional del Trabajo. (2011). Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, 2011 (núm. 189).
Organización Internacional del Trabajo. (2013, 18 de diciembre). Ecuador ratifica el Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos.
Organización Internacional del Trabajo. (2026). 114.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, 1 al 12 de junio de 2026.
Registro Oficial del Ecuador. (2025, 1 de agosto). Ley Orgánica Reformatoria al Código del Trabajo para Dignificar el Trabajo del Hogar. Segundo Suplemento del Registro Oficial N.º 94.
UNTHA. (2026). Informe de situación: violencia e inseguridad y su impacto en las trabajadoras del hogar.

