Feminismo y Buen Vivir

 

Este fue un llamado para construir una sociedad, desde la memoria; donde las mujeres y organizaciones ecologistas, indígenas, afroecuatorianas y campesinas que han resistido agendas del neoliberalismo y han combatido el patriarcado, se encuentren.

Alexandra Moncada; Directora, CARE Ecuador.
22 de mayo de 2021

Tuve la fortuna de ser invitada por una amiga y consultora de CARE, al encuentro sobre Feminismo y Buen Vivir que se realizó el pasado sábado 15 de mayo. Varias colectivas y plataformas de mujeres se reunieron para hablar de este feminismo alternativo, que se debe diferenciar de lo que se considera como “franquicias globales del feminismo”. En una región tan inequitativa y violenta para las mujeres como América Latina, parecería que los feminismos tienen dos claras alternativas: luchar de manera frontal contra el patriarcado capitalista, violento y racista; o buscar un espacio en el sistema, aportar a su funcionamiento en nombre de la “gobernabilidad”.

En el encuentro se hizo un análisis de la situación de las mujeres en el país, la división sexual del trabajo que permanece casi inalterada y perpetúa la responsabilidad sobre el cuidado en las mujeres; la precarización del trabajo, el desempleo, la incidencia de la violencia, la falta de acceso a anticoncepción y atención a emergencias obstétricas; así como el deterioro de la presencia del Estado y la concentración de la riqueza durante los últimos 4 años en Ecuador, han tenido un impacto desmedido en la vida de las mujeres.

Es interesante la articulación entre feminismo y buen vivir. Entendemos al buen vivir o Sumak Kawsai, como un acuerdo social fruto de diálogos permanentes, que coloquen en el centro de los esfuerzos de la sociedad a la vida y sus cuidados.

Esto requiere una transformación radical en las prioridades que ha establecido la sociedad y el Estado ecuatoriano, pues el modelo de acumulación capitalista, ha puesto en el centro de los esfuerzos la generación de riqueza y consecuentemente; la mayor degradación y devastación social de los pueblos y comunidades. Además, se pudo visibilizar que las sociedades en todo el mundo le siguen apostando al modelo de acumulación capitalista, que ha demostrado no ser nada eficaz para combatir la pobreza y la violencia.

El feminismo del buen vivir hace un llamado a cambiar las prioridades de la sociedad, a generar políticas públicas que pongan en el centro de los esfuerzos a las comunidades y su entorno. En las comunidades urbanas y rurales, en las organizaciones autogestionadas por las propias personas se puede garantizar seguridad alimentaria, cuidado de la vida y del planeta.

Durante las crisis que ha vivido el país, particularmente durante la pandemia de COVID-19, las mujeres de las comunidades y los barrios han sido los que se han auto-organizado para atender la salud, la alimentación e incluso la violencia en sus hogares y comunidades. Si no se topa el gran capital, o a las empresas que siguen acumulando, la acción de las multinacionales que se benefician de la extracción de recursos; si no se demanda el pago de sus impuestos, el cese de la explotación de agua y otros recursos naturales o si no se entrega la tierra a quien la produce, no será posible garantizar mecanismos sostenibles y adecuados de cuidado de la vida.

Varios gobiernos en América Latina se autoproclamaron revolucionarios en la última década; sin embargo, en nombre de la gobernabilidad, no toparon las estructuras económicas y el gran capital en sus países, no devolvieron los recursos conculcados a las comunidades y territorios que habían sido devastados para la acumulación capitalista.

El encuentro Feminismo y Buen Vivir, fue un primer llamado para esta auto-organización. Los cambios y atención a las necesidades de los más vulnerables, no vendrán de los diferentes gobiernos. Históricamente, son los movimientos y las organizaciones sociales quienes han conseguido atención a sus necesidades de tierra, agua, educación, vivienda, alimentación y salud. Fue un llamado para aprender de lo que fueron. y volver a prácticas de lucha de las mujeres organizadas.

Como dije, el Sumak Kawsay o Buen Vivir es reconocido como un acuerdo social, resultado de las luchas de los pueblos originarios. Este acuerdo social se alcanza en un diálogo permanente para definir los cambios prioritarios en una determinada situación. El primer cambio que propone el Encuentro Feminismo y Buen Vivir, es el fin del sistema patriarcal.

No puede existir Sumak Kawsay si todavía existe prostitución, femicidios, y se incrementa la inequidad. Este fue un llamado para construir una sociedad, desde la memoria; donde las mujeres y organizaciones ecologistas, indígenas, afroecuatorianas y campesinas que han resistido agendas del neoliberalismo y han combatido el patriarcado, se encuentren.

Combatir el capitalismo, el patriarcado y el colonialismo con propuestas alternativas, demanda extender el diálogo con la mayor cantidad posible de organizaciones y enfrentarlo con dignidad, vida y organización.

¿Cómo podría CARE contribuir a un feminismo del Buen Vivir?